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Una columna de Telmo Quirós

Noticia

Gandia invierte 47.000 euros en salud pública para frenar el abuso de pantallas en adolescentes

El Ayuntamiento de Gandia ha captado más de 47.000 euros de la Red Española de Ciudades Saludables (RECS) para desplegar tres proyectos que, entre otras cosas, apuntan directamente al uso problemático de pantallas en adolescentes de 12 a 16 años.

Telmo Quirós, Oftalmólogo clínico y cirujano refractivo·actualizado 02 de septiembre de 2026

Gandia invierte 47.000 euros en salud pública para frenar el abuso de pantallas en adolescentes

Gandia destina más de 47.000 euros a combatir el alcohol, las pantallas y el sedentarismo con tres proyectos

La resolución definitiva de la convocatoria, publicada el pasado 10 de agosto, financiará iniciativas que, según el consistorio, alcanzarán directa o indirectamente a más de 80.000 personas. Como oftalmólogo, me interesa especialmente una de ellas.

Lo que me toca de cerca: las pantallas

El primer proyecto, bautizado Adolescentes Conectados y Saludables dentro del programa Prevención a Escena, se lleva 11.603,66 euros y opta por una herramienta insólita en un plan municipal: teatro didáctico. En lugar de la charla que nadie escucha, el aula se convierte en escenario y el alumno en espectador —y a veces en actor— de sus propios hábitos digitales. El alcohol entra en el guion; las pantallas, las redes y los videojuegos, también.

Para el ojo esto no es accesorio. En consulta veo a críos de esa edad con córneas secas, espasmos acomodativos y miopías que avanzan trimestre tras trimestre. El problema rara vez es la pantalla en abstracto: es el abuso en malas condiciones —oscuridad total, distancia corta, cero pausas, parpadeo a media máquina—. La córnea es el parabrisas del ojo, y cuando no se lubrica, se empaña y se araña.

Por eso me parece relevante que un ayuntamiento decida entrar en los institutos con un programa validado por la Mesa Intersectorial de Salud y Educación, con 600 adolescentes como público directo y materiales específicos para familias. El profesorado hará de observador activo; las familias recibirán herramientas para una mediación parental positiva en casa. Bien. Rara vez se ve algo así desde una consulta privada.

El envoltorio institucional y los otros dos proyectos

Los 47.000 euros se reparten en tres partidas. A Adolescentes Conectados y Saludables se suman 11.664,75 euros para el Proceso Participativo de Evaluación de la Estrategia Local de Salud, que arrancó en mayo y revisará el primer Plan Local de Salud de Gandia —vigente entre 2018 y 2025— antes de redactar el segundo. Contempla entrevistas, talleres, grupos de discusión y una actualización del mapa de activos para la salud. La tercera pata, con 23.978,52 euros, es el Programa Comunitario de Promoción de la Salud y Alfabetización en Salud, la iniciativa mejor dotada de las tres. A todo ello se añade una ayuda complementaria de 3.160 euros de la Conselleria de Sanidad a través de XarxaSalut, que cierra la financiación sin coste extra para las arcas municipales.

La concejala delegada de Sanidad y Políticas Saludables, Liduvina Gil, ha enmarcado estas ayudas como un refuerzo del compromiso del consistorio con la salud pública, la prevención y la participación comunitaria. En la convocatoria estatal de 2025, la RECS repartió 1.720.000 euros entre cerca de 300 proyectos de toda España; Gandia se lleva una porción significativa de ese pastel.

Lo que no me cuadra

El plan es loable, pero tiene zonas oscuras que se ven rápido desde la consulta. En la documentación pública no aparece ni un solo indicador de salud visual: ni horas máximas de pantalla pactadas, ni evaluación refractiva basal y de seguimiento, ni coordinación explícita con oftalmólogos de Atención Primaria. Tampoco se detalla cómo se medirá el impacto a medio plazo sobre esos 600 chavales.

Otra duda razonable: el primer Plan Local termina su vigencia en 2025 y el proceso para redactar el segundo arranca ahora, en 2026. El margen es justo, y la conversación entre ciudadanía, profesionales y entidades debería notarse en los centros de salud, no solo en los talleres municipales.

Lo seguiré de cerca. Si en dos años algún instituto de Gandia presume de menos miopía incidente entre sus alumnos, puede que el teatro didáctico haya servido para algo más que para una tarde entretenida.