Denuncian complicaciones visuales tras cirugías de cataratas en el IMSS de Monclova
El Siglo de Torreón informa de que varios pacientes intervenidos de cataratas en la Clínica 7 del IMSS de Monclova aseguran haber sufrido problemas de visión después de la cirugía.
Telmo Quirós, Oftalmólogo clínico y cirujano refractivo·actualizado 10 de septiembre de 2026

Algunos ya buscan asesoramiento jurídico y seis personas acudieron a la Comisión Nacional de los Derechos Humanos (CNDH) para presentar quejas y solicitar una revisión de sus casos. El dato importante, antes de sacar conclusiones apresuradas, es que todavía no existe un registro oficial que determine cuántos pacientes presentan complicaciones ni cuál sería su causa.
Una denuncia no equivale todavía a una causa médica probada
Según la información publicada, durante una jornada quirúrgica celebrada el 25 de septiembre de 2025 fueron atendidos más de 20 pacientes. Posteriormente, algunos comunicaron distintos problemas relacionados con la visión. El IMSS, siempre según ese relato, no habría facilitado información completa sobre los casos.
Aquí conviene frenar. Que una persona pierda visión o refiera dificultades después de una operación no demuestra por sí solo que exista una negligencia, un defecto del procedimiento o una responsabilidad concreta. Tampoco permite atribuir todos los casos a una misma causa. Para eso hacen falta expedientes, exploraciones, pruebas y una revisión individual. La medicina no funciona por acumulación de rumores, aunque los rumores se multipliquen en redes o en una sala de espera.
La información disponible señala que entre 10 y 12 personas más se han acercado para pedir orientación sobre posibles acciones. También indica que los afectados buscan atención médica y conocer qué alternativas tienen ante las consecuencias que atribuyen a las intervenciones.
El expediente es más útil que la indignación
Desde la consulta, esto es lo primero que recomendaría a cualquier paciente en una situación parecida: conservar toda la documentación. El relato recoge como elementos relevantes los expedientes médicos, los estudios, las consultas, los tratamientos y los comprobantes relacionados con las complicaciones posteriores.
No es burocracia decorativa. Es la secuencia clínica que permite reconstruir qué se hizo, cuándo, con qué resultado y qué ocurrió después. Sin esa trazabilidad, cualquier valoración médica o jurídica queda coja. Y una reclamación basada únicamente en “antes veía mejor y después veo peor” puede expresar un problema real, pero no basta para determinar responsabilidades.
La revisión debería separar tres preguntas distintas: qué alteración visual presenta actualmente el paciente; qué documentación existe sobre la intervención y el seguimiento; y qué opciones médicas se han planteado hasta ahora. Mezclarlo todo en una acusación general solo añade ruido.
CNDH, asesoramiento legal y próximos pasos
Seis pacientes acudieron a la CNDH para presentar quejas. Además, el comisionado de la Cámara Nacional de Comercio de Monclova, Armando de la Garza Gaytán, indicó que algunos afectados estudian emprender acciones legales y que se les ha recomendado consultar con abogados especializados.
El material publicado menciona posibles vías civiles y penales, pero también deja claro que cada una tiene requisitos y plazos diferentes. No existe, por tanto, una fecha automática ni una demanda garantizada para todos los pacientes. La referencia al próximo 25 de septiembre como posible momento relevante deberá ser valorada por profesionales del derecho según cada expediente.
Mi veredicto es sencillo: si un paciente nota un deterioro visual tras una cirugía de cataratas, debe pedir atención médica y reunir su documentación antes de firmar acusaciones o aceptar promesas de reparación. Primero hay que aclarar el estado del ojo. Después, establecer qué ocurrió. Y solo entonces decidir si existe base para reclamar. La indignación puede abrir una puerta; el expediente es lo que permite cruzarla.