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Una columna de Telmo Quirós

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Agujero macular: Conoce los síntomas, diagnóstico y por qué la cirugía puede prevenir la ceguera

casos por cada 100.000 habitantes. Esa es la incidencia del agujero macular que hace poco recordó la oftalmóloga Patricia Lira en una entrevista —una cifra baja que no debe engañar a nadie: una…

Telmo Quirós, Oftalmólogo clínico y cirujano refractivo·actualizado 09 de septiembre de 2026

Agujero macular: Conoce los síntomas, diagnóstico y por qué la cirugía puede prevenir la ceguera

casos por cada 100.000 habitantes. Esa es la incidencia del agujero macular que hace poco recordó la oftalmóloga Patricia Lira en una entrevista —una cifra baja que no debe engañar a nadie: una pequeña rotura en la mácula, el centro de la retina, basta para dejarte una mancha ciega justo donde necesitas leer y reconocer caras.

Trabajo a diario con lesiones de retina y te digo algo: lo que más me preocupa del agujero macular no es su frecuencia, sino que el ojo sano compensa durante meses. Cuando el paciente llega a consulta, la lesión lleva tiempo cocinándose.

Quién lo sufre y por qué

La mácula es la zona de la retina responsable de la visión central fina. Cuando se rompe, leer, reconocer rostros y ver detalles se complica —y mucho.

La causa más frecuente, como explicó Lira, es la tracción del vítreo sobre la mácula. El vítreo es la gelatina que rellena el globo ocular; al envejecer, encoge y tira de la retina. Si esa tracción se concentra en el centro, abre un agujero. A partir de los 55-60 años el riesgo empieza a subir y la mayoría de los diagnósticos llegan después de los 60.

Después están los traumatismos: un puñetazo, un pelotazo, un golpe directo. Y, cómo no, los casos idiopáticos —sin causa identificable—, que según la especialista representan la mayoría. No siempre hay un culpable claro al que señalar.

Síntomas y diagnóstico

El agujero macular no avisa con dolor ni con ojo rojo. Avisa con distorsión. Estas son las señales:

  • Letras que desaparecen o se doblan al leer.
  • Líneas rectas que se curvan sin motivo.
  • Un hueco o mancha en el centro de la imagen.
  • Rostros que pierden definición o se deforman.

Hazte la prueba ahora mismo: tapa un ojo y mira un texto; después tapa el otro. Si en uno de ellos algo falla —las letras se tuercen, falta un fragmento—, consulta. Si esperas, puedes perder la capacidad de leer o reconocer caras con ese ojo. Y recuerda el dato que dio Lira: en el 11% de los pacientes, el otro ojo también acaba desarrollando la lesión. Vigila los dos.

Para confirmar, la prueba de referencia es la tomografía de coherencia óptica (OCT). No es invasiva, dura minutos y muestra con precisión milimétrica el tamaño y la profundidad del agujero. No la confundas con un fondo de ojo convencional; la OCT es la que ve la mácula con detalle de bisturí.

Y un apunte importante: los síntomas se parecen mucho a los de la degeneración macular asociada a la edad o a la tracción vitreomacular. No te conformes con un diagnóstico apresurado. Quien te evalúe debe ser un retinólogo, no un óptico con refractómetro.

Mi veredicto

El agujero macular no es una emergencia de madrugada, pero sí es una urgencia de agenda. Si notas distorsión central o un hueco al leer, pide cita con un retinólogo y exige una OCT. La cirugía, cuando está indicada, es el tratamiento capaz de cerrar el agujero y frenar la pérdida de visión del ojo afectado. Esperar no es gratis: cuanto más crónico es el agujero, peor resultado visual esperable.