Cirugía de cataratas en Marte: el reto de operar ojos en condiciones de microgravedad
Según recoge Infobae, una misión a Marte puede prolongarse casi un año, lo suficiente para que una catarata reduzca la visión útil de un tripulante antes de regresar a la Tierra.
Telmo Quirós, Oftalmólogo clínico y cirujano refractivo·actualizado 19 de septiembre de 2026

Por eso la cirujana oftalmológica Morgan Micheletti, del Berkeley Eye Center de Houston, ha defendido este domingo, durante el 44.º Congreso de la ESCRS, que tarde o temprano habrá que operar ojos fuera del planeta.
La idea suena a ciencia ficción, pero el problema es muy terrenal: la córnea —el parabrisas del ojo— depende de un ecosistema líquido y de una presión intraocular estable, y en microgravedad ambas cosas se resienten. Además, la radiación acumulada en un viaje interplanetario no perdona al cristalino. Micheletti lo dice sin rodeos: «Creo que alguien necesitará cirugía de cataratas en Marte durante mi vida».
El experimento que ya orbita encima de nosotros
Micheletti lidera el proyecto JAMES (Joint Assessment Of Material Exposure In Space), que ha enviado 135 lentes intraoculares sin empaquetar al exterior de la Estación Espacial Internacional. Las lentes viajaron en unos contenedores bautizados como CLAIRE, instalados en tres puntos con exposiciones distintas:
- En Ram, se enfrentan a concentraciones elevadas de oxígeno atómico, uno de los agentes más corrosivos en órbita baja.
- En Zenith, reciben radiación ultravioleta directa del Sol, la misma banda que acelera el envejecimiento de los plásticos en quirófano.
- En Underdeck, quedan parcialmente resguardadas de ambos factores, bajo la plataforma de exposición.
Conviene aclarar lo que a veces se olvida: este montaje no recrea cómo viajaría una lente en su caja estéril camino de Marte. Como explicó la investigadora, la meta es localizar puntos débiles del material en un entorno extremo para diseñar después el embalaje, la protección y el almacenamiento adecuados. «Estos sistemas deben diseñarse y validarse mucho antes de que el primer paciente los necesite», apuntó.
Por qué debería importarte en consulta
En mi trabajo veo cada semana a pacientes con lentes intraoculares premium recién implantadas, y sé lo frágil que es el resultado: una opacidad subcapsular posterior, un descentramiento, un cálculo biométrico mal afinado, y la visión se cae. Si eso ocurre en órbita, no hay retorno.
Y los viajeros del futuro no serán solo astronautas de élite: los propios programas prevén una población más diversa, más añosa y con mayor predisposición a opacidades del cristalino. De hecho, los aspirantes ya pueden ser seleccionados con corrección refractiva, pero eso no blinda al ojo del envejecimiento, la radiación o una lesión.
Por ahora te pido estar atento a dos cosas: cómo evolucionan los materiales de las LIO frente a la radiación ionizante y qué estándares de validación se exigirán cuando una lente viaje al espacio. Esto no es un tema baladí: es la diferencia entre ver y no ver cuando no hay hospital a la vuelta de la esquina.