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Una columna de Telmo Quirós

Noticia

Keralastic: la innovación peruana que busca frenar el glaucoma antes de que sea tarde

Más de la mitad de los peruanos con glaucoma no sabe que lo tiene, según datos del Instituto Nacional de Oftalmología (INO) del Perú y de la Pontificia Universidad Católica (PUCP).

Telmo Quirós, Oftalmólogo clínico y cirujano refractivo·actualizado 17 de septiembre de 2026

Keralastic: la innovación peruana que busca frenar el glaucoma antes de que sea tarde

Esa cifra me suena demasiado familiar desde la consulta, donde cada semana veo a pacientes que llegan cuando el campo visual ya está mordido y el nervio óptico —ese cable que lleva la imagen del ojo al cerebro— ya no se recupera. Aquí entra KERALASTIC, una tecnología que combina un tomógrafo de coherencia óptica (OCT) con un sistema de elastografía y que ya se está probando en personas reales.

El ladrón silencioso, en cifras que duelen

El glaucoma no avisa. Trabaja durante años sin dolor ni molestias, y cuando el paciente nota que algo falla, el daño en el nervio óptico suele ser permanente. En Perú representa el 13,7 % de las causas de ceguera total según una encuesta nacional, y se calcula que el 5 % de los mayores de 40 años lo padece. A nivel mundial, unos 78 millones de personas viven con esta enfermedad y las proyecciones apuntan a 111,8 millones en 2040, empujadas por el envejecimiento de la población. Por eso en consulta siempre pregunto lo mismo: ¿cuándo fue tu última revisión de fondo de ojo y de presión intraocular? Y siempre insisto en que conviene evaluar el campo visual computarizado a partir de cierta edad.

Qué aporta KERALASTIC y por qué importa

La herramienta une dos piezas conocidas. Por un lado, el OCT, ese aparato que fotografía las capas de la retina y el nervio óptico con una resolución casi milimétrica. Por otro, un sistema de elastografía que mide cómo responden los tejidos al estímulo mecánico, es decir, la "dureza" o "flexibilidad" de la córnea y estructuras próximas. La idea es cazar alteraciones antes de que el daño sea visible en las pruebas convencionales. La fase clínica ya reúne a más de 400 participantes —personas con glaucoma, con queratocono, candidatos a tratamientos corneales y voluntarios sanos— y el INO ha indicado que el estudio podría ampliarse hasta los 1.200. Uno de los focos es el glaucoma normotensivo, la variante más traidora: la presión intraocular está dentro de los valores normales y, aun así, el nervio óptico se deteriora.

Qué vigilar de cerca y qué hacer mañana

De momento, KERALASTIC es un proyecto en validación, no un producto de clínica. Falta confirmar que las mediciones sirvan para detectar glaucoma precoz de forma fiable y estandarizada, y eso lleva tiempo. Mientras tanto, en la trinchera de la consulta lo repito sin cansancio: tonometría, fondo de ojo y campo visual a partir de los 40 años, y antes si hay antecedentes familiares. La tecnología puede mejorar el cribado, pero no sustituye la revisión periódica. Si notas que la visión periférica se estrecha, que tropiezas con muebles que antes sorteabas sin pensar o que te cuesta ver de noche, no lo dejes pasar: pide una cita. El glaucoma se frena, pero no se devuelve.