Salud visual tras los 60: por qué la prevención es más eficaz que los consejos genéricos
Según el titular publicado por Tua Saúde, cuidar la vista después de los 60 años pasa por incorporar siete hábitos diarios orientados a proteger la retina.
Telmo Quirós, Oftalmólogo clínico y cirujano refractivo·actualizado 27 de agosto de 2026

La información resulta relevante, pero conviene frenar antes de convertir un titular en una pauta médica: el material disponible no detalla cuáles son esos hábitos ni permite valorar su evidencia. En paralelo, Deia y Noticias de Gipuzkoa han puesto el foco en el cuidado ocular durante el verano, con atención al sol, el cloro y las lentes de contacto.
El titular no sustituye a una revisión ocular
En consulta lo repito con frecuencia: la edad no es un diagnóstico. Tener más de 60 años no significa que exista una enfermedad de la retina, pero sí explica que la prevención visual gane peso. La retina no se protege con promesas rápidas ni con productos milagro. Se evalúa, se vigila y, cuando hace falta, se trata.
El artículo de Tua Saúde presenta siete hábitos diarios como ayuda para proteger esta estructura del ojo. Eso es todo lo que puede confirmarse con la información disponible. No aparecen en el material facilitado los hábitos concretos, su frecuencia, las condiciones clínicas a las que se dirigen ni los resultados que los respaldan. Por tanto, no sería serio rellenar esos huecos con una lista genérica y presentarla como si procediera de la publicación.
Mi recomendación es sencilla: antes de seguir cualquier pauta, compruebe qué conducta propone exactamente, para quién está indicada y si contempla enfermedades o tratamientos previos. No todos los pacientes de esa edad parten del mismo punto. La retina no se comporta igual en un ojo sano que en uno con antecedentes que requieran seguimiento.
El verano añade riesgos concretos
Los contenidos difundidos por Deia y Noticias de Gipuzkoa sitúan el problema en otro escenario: cómo cuidar los ojos en verano frente al sol, el cloro y las lentes de contacto. Son tres elementos concretos, no una excusa para vender una rutina universal.
Aquí también conviene separar prevención de improvisación. La exposición solar, el contacto con el agua de piscinas y el uso de lentillas aparecen como temas de cuidado ocular en esos artículos, pero el material disponible no incluye sus recomendaciones detalladas. No puedo atribuirles instrucciones específicas que no constan en el dossier.
Lo que sí cambia para el paciente es la necesidad de revisar las condiciones de uso de cualquier consejo. Una recomendación sobre lentes de contacto no debe aplicarse igual a todos los usuarios. Y una pauta relacionada con el verano no sustituye una valoración si aparecen cambios visuales, molestias persistentes o cualquier síntoma que preocupe al paciente. En oftalmología, esperar a que el problema se explique solo suele ser una estrategia bastante pobre.
Qué debe comprobar el paciente
Cuando una noticia habla de proteger la retina después de los 60, yo comprobaría cuatro puntos antes de actuar:
- cuál es el hábito concreto que se propone;
- si se dirige a prevención general o a una enfermedad determinada;
- qué profesional debe valorar su aplicación;
- y qué señales obligan a consultar sin demora.
La noticia puede servir como recordatorio. No como diagnóstico. El titular de Tua Saúde abre una conversación sobre hábitos diarios, mientras que las informaciones de Deia y Noticias de Gipuzkoa amplían el foco al sol, el cloro y las lentillas durante el verano. Pero el material confirmado no permite convertir esos titulares en un protocolo clínico de siete pasos.
Mi veredicto es claro: a partir de los 60 años, cuide la vista con constancia, pero no confunda una lista periodística con una revisión de retina. Primero hay que saber qué se está intentando prevenir. Después, decidir cómo hacerlo.