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Una columna de Telmo Quirós

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Nuevo modelo asistencial para optimizar el tratamiento de la degeneración macular

Una inyección dentro del ojo cada cuatro u ocho semanas, durante años. Eso es lo que les explico a mis pacientes con degeneración macular húmeda cuando iniciamos el tratamiento, y casi siempre recibo…

Telmo Quirós, Oftalmólogo clínico y cirujano refractivo·actualizado 23 de septiembre de 2026

Nuevo modelo asistencial para optimizar el tratamiento de la degeneración macular

Una inyección dentro del ojo cada cuatro u ocho semanas, durante años. Eso es lo que les explico a mis pacientes con degeneración macular húmeda cuando iniciamos el tratamiento, y casi siempre recibo la misma pregunta antes de sentarme: "¿Voy a tener que venir así todo el tiempo?" Sí. Por eso me ha detenido a leer lo que recoge iprofesional.com sobre el nuevo Centro de Mácula del Centro Oftalmológico Charles: un circuito asistencial pensado en exclusiva para estos pacientes, donde diagnóstico, valoración y punción intravítrea ocurren en un mismo recorrido que, según la propia institución, dura unos 45 minutos de media.

Un modelo, no un milagro

Conviene aclarar lo que esto es y lo que no. No estamos ante un fármaco nuevo ni ante una técnica quirúrgica inédita. Es algo más prosaico y, en mi experiencia, igual de decisivo: reorganizar el flujo. La DMAE húmeda exige controles repetidos, tomografía de coherencia óptica, retinografías y, sobre todo, inyecciones intraoculares para frenar los vasos anómalos que destruyen la mácula. Cuando el paciente habitual supera los 65 años, cada visita extra se convierte en una barrera que acaba erosionando la adherencia.

El circuito que han montado concentra todas esas etapas en un único recorrido, con pulseras con código QR para registrar cada paso y protocolos estandarizados. No es glamour; es triaje bien hecho. El codirector, Martín Charles, lo explica así: "No es solo una nueva área, sino una forma distinta de organizar un tratamiento cada vez más demandado". Si los protocolos están afinados, los 45 minutos son creíbles. Y si lo están, esto vale más que cualquier póster bonito.

Lo que de verdad se juega el paciente

Aquí está lo que de verdad me importa como clínico. La mácula es el punto de máxima precisión visual, el "parabrisas central" de la retina; cuando falla, leer un prospecto, reconocer una cara o distinguir un plato dejan de ser tareas automáticas. El propio Charles lo describe con una crudeza que suscribo: el paciente ve borroso, no identifica números, no distingue la ropa ni los alimentos en el plato. Eso es lo que se pierde antes de que un campo visual estándar cante nada.

Lo que llevo años viendo en consulta es que muchos pacientes no abandonan el tratamiento por miedo al pinchazo —que duele poco y se tolera bien—, sino por el desgaste logístico: esperas, pasillos, circuitos fragmentados, varios días para completar lo que debería ser una sola visita. Si un centro demuestra que mantiene la misma calidad clínica y recorta ese lastre, hablamos de valor real, no de marketing.

Mientras tanto, el frente farmacológico sigue moviéndose. Según PR Newswire, Nanoscope Therapeutics presentará en el congreso Euretina 2026 datos de su terapia optogenética para degeneración macular y retinosis pigmentaria, con resultados del ensayo de fase 2 en atrofia geográfica y un seguimiento a cuatro años del estudio REMAIN. Aún es pronto para sacar conclusiones, pero conviene seguirle la pista.

Veredicto desde la consulta: si tienes DMAE húmeda y tu centro te obliga a peregrinar entre consultas, pruebas y quirófano en días distintos, pregunta cuánto tarda realmente tu circuito completo. El tiempo que ahorras no es un capricho; es cumplimiento terapéutico.