Neuroestimulación para el glaucoma: el nuevo protocolo clínico que optimiza la visión residual
Por lo que cuenta Sol TV Perú, una clínica de San Isidro acaba de activar en Lima un protocolo de neuroestimulación para glaucoma que persigue lo que en consulta me preguntan cada semana: ampliar el campo visual y frenar el avance de la enfermedad.
Telmo Quirós, Oftalmólogo clínico y cirujano refractivo·actualizado 13 de septiembre de 2026

Lo explica el doctor Juan Carlos Izquierdo Villavicencio, jefe de la unidad de alta complejidad de glaucoma.
Lo que hace la neuroestimulación (y lo que no)
Conviene leer esto con bisturí en mano: el procedimiento no rescata fibras muertas. Lo que hace es trabajar sobre las que todavía funcionan, intentando entrenarlas para que rindan mejor. No regenera, pero exprime lo que queda. Quien llegue esperando un milagro biológico va a salir decepcionado; quien entienda que el glaucoma es una enfermedad de pérdida progresiva, verá una lógica clínica interesante.
El protocolo va dirigido a pacientes con visión residual, presión intraocular controlada y capacidad de hacer campos visuales de seguimiento. Sin esos tres requisitos, no hay tratamiento que sostenga. Si el nervio óptico —ese cable que conecta la retina con el cerebro— está en las últimas, ni la neuroestimulación ni nada va a devolver lo perdido.
Diez sesiones y letra pequeña
El plan contempla diez sesiones de entre una hora y hora y media, de lunes a viernes, con descanso el fin de semana. Dos semanas completas en la clínica, lejos de casa si vienes de fuera. Según la información divulgada, la clínica ya ha atendido pacientes nacionales y extranjeros, incluidos algunos llegados desde Argentina. El doctor Izquierdo reconoce que algunos pacientes pueden notar dolor de cabeza o náuseas durante o después del tratamiento, efectos que describe como transitorios.
El equipo instalado en Lima sería, según la fuente, el primero en Latinoamérica. Hay experiencias en Europa y estudios vinculados a Stanford, aunque conviene no confundir presencia internacional con evidencia publicada: la promesa clínica debe demostrarse, no anunciarse.
Quién puede planteárselo y quién no
Antes de hacer las maletas, tres preguntas que yo haría en tu lugar:
- ¿Tienes visión residual suficiente y un campo visual valorable? Sin eso, el protocolo no se sostiene.
- ¿Tu presión intraocular está bajo control con tratamiento? Si no lo está, empieza por ahí, no por la neuroestimulación.
- ¿Puedes costear desplazamiento, estancia y dos semanas de sesiones? No es un chute rápido: es una inversión seria de tiempo y dinero.
Mi veredicto, el de alguien que ve glaucomas a diario: la neuroestimulación es una vía experimental con base fisiológica razonable, pero todavía no es estándar de cuidado. Si te la ofrecen, pide número de pacientes tratados, resultados de campo visual antes y después, y publicación revisada por pares. Si la clínica solo tiene el comunicado de prensa, ten prudencia.